A medida que aumenta la demanda por alimentos saludables y sostenibles, el amaranto se posiciona como una alternativa atractiva. Este grano milenario podría jugar un papel vital en la seguridad alimentaria mundial.

El amaranto, una planta milenaria originaria de América, ha sido reverenciada tanto por su valor nutricional como por su versatilidad en la cocina.

Los beneficios para la salud del amaranto

El amaranto es una excelente fuente de calcio, magnesio y fósforo, lo que lo convierte en un alimento ideal para fortalecer los huesos, especialmente beneficioso para mujeres posmenopáusicas que están en riesgo de padecer osteoporosis. La deficiencia de calcio aumenta el riesgo de fracturas y de desarrollar osteoporosis, una condición en la cual se generan perforaciones o áreas debilitadas en los huesos, según un estudio publicado en el International Journal of Food Sciences and Nutrition.

Otro beneficio notable del amaranto, según un estudio publicado en Molecular Nutrition and Food Research, es su impacto positivo en el sistema digestivo. Su alto contenido de fibra ayuda a regular el tránsito intestinal, previniendo problemas como el estreñimiento y favoreciendo la salud de la flora intestinal. Además, su capacidad para regular la absorción de azúcares en la dieta lo convierte en un excelente aliado para personas que buscan controlar los niveles de glucosa en sangre.

En cuanto al sistema cardiovascular, el amaranto destaca por su capacidad para regular los niveles de colesterol en sangre. Contiene beta-sitosterol, un compuesto que contribuye a la reducción del colesterol malo (LDL) al impedir su reabsorción por parte de la bilis.

¿Por qué el amaranto es una fuente de proteínas?

El amaranto ha sido un alimento esencial en diversas culturas antiguas, especialmente en Mesoamérica, debido a su perfil nutricional excepcional. Su riqueza en proteínas lo ha colocado en el centro de muchas dietas modernas, especialmente entre aquellas personas que optan por una alimentación basada en plantas.

Una de sus características más destacadas es el contenido en proteínas de alta calidad. A diferencia de muchos otros vegetales, el amaranto contiene los nueve aminoácidos esenciales. Estos son los bloques constructores que el cuerpo necesita para formar proteínas, pero que no puede sintetizar por sí mismo, por lo que deben provenir de la dieta.

Ideas para incorporar el amaranto en la dieta diaria

Se trata de un ingrediente muy versátil en la cocina, apto para una variedad de preparaciones dulces y saladas. A pesar de su sabor distintivo y algo fuerte, su valor nutricional y capacidad de adaptación lo han hecho popular en diversas recetas.

En su forma más básica, el amaranto se puede preparar tostado o hervido, además de encontrarse en forma de harina. Para cocinarlo, es recomendable utilizar dos tazas y media de agua por cada taza de semillas, mantener la olla tapada y, una vez que el amaranto haya absorbido toda el agua, retirarlo del fuego y dejarlo reposar por diez minutos.

En preparaciones saladas, el amaranto cocido puede usarse como relleno para berenjenas, tomates o zapallitos, como base para croquetas o para dar consistencia a sopas. También se puede incorporar en ensaladas de hojas verdes y tomates, añadiendo una textura interesante y valor nutritivo.

En recetas dulces, se mezcla a menudo con miel para suavizar su sabor y añadir dulzura, creando postres saludables que aportan energía y nutrientes.

Es importante tener en cuenta quela harina de amaranto no es panificable, es decir, no se puede usar sola para hacer pan, ya que no desarrolla la consistencia necesaria. No obstante, se puede mezclar con otras harinas para enriquecer el contenido nutricional de diversas preparaciones.

FOTO: Fundación Tortilla

F: Infobae

#NoticiasRGuayaquil #RG1320AM #RadioGuayaquil #RadioGuayaquilBabahoyo #Amaranto #Beneficiosdelamaranto

Deja una respuesta