En un delicado equilibrio que dirige el cerebro, estos neurotransmisores conducen al bienestar físico y emocional. Una guía de hábitos simples para incorporar en la rutina diaria.

Se trata de cuatro hormonas clave que influyen activamente en el estado de ánimo: dopamina, oxitocina, serotonina y endorfina que producen en el cuerpo lo que se conoce como la “química de la felicidad”.

Así, al sentir optimismo o alegría, una o varias de estas hormonas están circulando por la sangre y cada una con una función diferente. Su liberación está relacionada con el estilo de vida, el ejercicio y la dieta.

Independientemente de la duración de cada “subidón” natural que produce cada hormona, el cuerpo luego se equilibra y termina volviendo a sus niveles básicos hasta que la persona necesita o busca una nueva recompensa o motivación.

Así lo explicó Anna Lembke, médica y profesora de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, en su libro “Generación dopamina. Cómo encontrar el equilibrio en la era del goce desenfrenado”, donde expone que el cerebro ha evolucionado para evitar el dolor pero, a cambio, nos ha vuelto “adictos” a los estímulos opuestos: comida, juego, compras, redes sociales, entre otros.

Las cuatro hormonas de la felicidad

1. Dopamina

Se la llama “la mediadora del placer”. Se asocia con la sensación de logro, recompensa y felicidad. También es la responsable de sentimientos como el amor y del deseo sexual.

“Si nos sonríen, nos hacen un regalo, nos ascienden o comemos algo rico, la transmisión de dopamina se encargará de hacerle saber a la mente que esa experiencia fue placentera. Nos va a ayudar a recordar qué motivó la sensación de placer para que podamos repetirla siempre que sea posible”, dijo González Alemán.

¿Cómo aumentar la dopamina? La mejor forma de incrementarla es establecerse objetivos y cumplirlos. “Hacer una lista de tareas simples y cumplirlas. También algunos alimentos pueden contribuir a aumentarla. Los chocolates o almendras son alimentos que van a aumentar los niveles de tirosina, que es una sustancia previa a la síntesis de dopamina.

2. Serotonina

Se la conoce como la “hormona del bienestar” y es un neurotransmisor asociado con el estado de ánimo, el sueño, la ansiedad y la regulación emocional.

Hacer ejercicio aeróbico, recibir masajes y meditar pueden desencadenar la liberación de serotonina. Ser autosuficiente y cuidar de uno mismo también puede favorecerlo. Para aumentar sus niveles es recomendable mantener una alimentación equilibrada que incluya triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina que se encuentra en el pavo, los lácteos, los huevos y las legumbres.

3. Endorfinas

Son un analgésico natural, que además de ayudar a enmascarar el dolor, las investigaciones han demostrado que también reducen el estrés y mejoran el estado de ánimo. La sonrisa libera endorfinas y dopamina, dos neurotransmisores que se relacionan con el placer y con la sensación de bienestar. Las endorfinas también se liberan riendo, haciendo ejercicio, disfrutando de la música, del arte y al tener relaciones sexuales.

4. Oxitocina

Se la conoce como la “hormona del amor” y es conocida por su papel en la formación de vínculos sociales y el establecimiento de relaciones afectivas, y también puede reducir los niveles de ansiedad y estrés. Además del contacto físico, también se ha demostrado que socializar, servir a los demás e jugar con una mascota estimulan la liberación de esta sustancia química.

Por último algunos alimentos también son útiles para activar los circuitos hedonistas del cerebro: los frutos secos, el chocolate, las legumbres, algunas frutas como la banana y el ananá, los pescados azules y los picantes.

Foto: Semana.com

F: Infobae

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