A Mayra Salazar se la acusa de mantener un contacto directo con el narcotraficante Leandro Norero para negociar con jueces dispuestos a recibir sobornos.
Mayra Salazar, la excomunicadora institucional de la Corte de Justicia del Guayas sentenciada a quince meses de cárcel en el caso Metástasis, fue destituida por el pleno del Consejo de la Judicatura (CJ) y quedó inhabilitada de manera definitiva para ejercer cargos en la Función Judicial. La decisión se tomó la tarde del último martes,18 de marzo.
La destitución de Salazar llega a casi un año y medio de que la relacionista pública fue enrolada formalmente en el CJ para que laborara en la Corte del Guayas. Según el expediente de Metástasis, Mayra Salazar colaboró en una primera instancia de forma externa con la entonces jueza y luego presidenta de la Corte de Justicia del Guayas Fabiola Gallardo, bajo las órdenes y el pago del entonces asambleísta del Partido Social Cristiano (PSC) Pablo Muentes, ambos hoy sentenciados a trece años y cuatro meses de cárcel como culpables del delito de delincuencia organizada en el caso Purga.
Pese a que trabajó directamente para Gallardo, ella aseguró que el nombramiento de la encargada de las relaciones públicas y la comunicación de la Corte del Guayas llegó desde Quito, cuando Wilman Terán era el presidente del CJ. Terán, conocido con el alias de Diablo, también fue declarado culpable en el caso Metástasis y recibió una pena agravada de nueve años y cuatro meses de prisión.
Según la acusación de la Fiscalía en el caso Metástasis, Salazar operó desde la Corte de Justicia del Guayas, entre mayo y octubre de 2022, sin haber sido funcionaria judicial. Ella tuvo contacto directo con el narcotraficante Leandro Norero, líder de la “empresa criminal” investigada en Metástasis, y colaboró desde el ámbito administrativo para favorecer la impunidad de la red delictiva conformada.
“La procesada identificó y negoció con jueces dispuestos a recibir sobornos, en coordinación con coprocesados como Xavier N. y Johann M. También contacta a su primo, Washington S., funcionario judicial en Cotopaxi, para asegurar la liberación de Johanna Z. T., hermana de Norero, contratando a la abogada Sofía G., también condenada, para facilitar el proceso. Estas actividades quedaron registradas en chats y transacciones bancarias”, sostuvo la Fiscalía en la acusación contra Salazar.
Desde el pasado viernes, 14 de marzo, Mayra Salazar ya no se encuentra en el país. Ella completó el año y tres meses de pena reducida de cárcel que se le dio en Metástasis al haberse acogido al procedimiento abreviado y a la figura de la cooperación eficaz. Salió del Centro de Privación de la Libertad para Mujeres de Ambato, en Tungurahua, bajo un fuerte resguardo policial y militar, y tomó un vuelo desde Quito a Panamá.
Salazar, quien es testigo protegido y hace parte del Programa de Víctimas y Testigos de la Fiscalía, dejó el país ante la serie de amenazas recibidas contra su integridad mientras estuvo internada en la cárcel. Por ello es que, al dejar la prisión, mantuvo un resguardo especial para su salida: en una caravana de seguridad y a bordo de una tanqueta militar fue conducida hasta la Unidad de Vigilancia de Ambato, lugar en el que abordó un helicóptero que la trasladó hasta un cuartel policial en Tumbaco, al nororiente de Quito.
En las tres carillas de carta, Salazar le agradeció a Toledo por su trabajo profesional en medio del “linchamiento mediático” que había vivido mientras enfrentaba a la justicia y anotó que varios defensores de otros involucrados en el caso la habrían atacado en medios:
“El abogado de (Pablo) Muentes nos (atacó) en medios de comunicación y redes sociales (…). Nos están atacando en redes con cuentas falsas. (…) Hoy cierro un ciclo en mi vida, del cual fuiste parte junto a todo mi equipo”, mencionó Salazar a su abogado. “Le agradezco a Dios porque te puso en mi vida hace 11 años y porque me permitió no solo conocer al abogado profesional, sino que conozco al humano, al amigo, al compañero de vida, al hijo, al hermano, al padre, pero sobre todo conozco al genio con título de abogado que tiene la valentía de asumir defensas sensibles y delicadas”, anotó Salazar en su misiva. (I)
De ese sitio fue escoltada hasta el aeropuerto internacional Mariscal Sucre, en donde tomó un vuelo hasta Panamá. Su abogado, Leonardo Toledo, ya había anticipado que inmediatamente dejara la prisión su defendida tenía planificado salir del país y así garantizar su seguridad.
Antes de su salida, Mayra Salazar le había escrito a mano una carta a su abogado, Leonardo Toledo, en la que entre otras cosas le decía: “Una parte del sistema judicial se ha PURGADO, estoy segura que lo que hicimos quedará en los libros de historia del país, pero también será un manual, un instructivo para las Facultades de Derecho, de cómo se despolitiza una Corte de Justicia” (sic).
En las tres carillas de carta, Salazar le agradeció a Toledo por su trabajo profesional en medio del “linchamiento mediático” que había vivido mientras enfrentaba a la justicia y anotó que varios defensores de otros involucrados en el caso la habrían atacado en medios:
“El abogado de (Pablo) Muentes nos (atacó) en medios de comunicación y redes sociales (…). Nos están atacando en redes con cuentas falsas. (…) Hoy cierro un ciclo en mi vida, del cual fuiste parte junto a todo mi equipo”, mencionó Salazar a su abogado. “Le agradezco a Dios porque te puso en mi vida hace 11 años y porque me permitió no solo conocer al abogado profesional, sino que conozco al humano, al amigo, al compañero de vida, al hijo, al hermano, al padre, pero sobre todo conozco al genio con título de abogado que tiene la valentía de asumir defensas sensibles y delicadas”, anotó Salazar en su misiva. (I)