Hay tres posibles caminos que le permitirían al presidente actual ganar la segunda vuelta de las elecciones de 2025.
La primera vuelta de 2025 fue un reprise de la segunda vuelta de las elecciones anticipadas de 2023, cuando Daniel Noboa fue electo presidente. Tiene sentido: las elecciones que llevaron a Noboa a la presidencia fueron hace apenas 15 meses y los mismos dos candidatos se enfrentaron —Luisa González fue de nuevo la candidata del correísmo y Noboa el de ADN. Los demás partidos eligieron a sus candidatos hace muy pocos meses, la campaña fue muy corta como para que se dieran a conocer y varios grupos focales indicaban que los electores estaban cansados de tener tantas elecciones seguidas.
En otros contextos es usual que en las primeras vueltas otros candidatos reciban porciones sustanciales de la votación. Y que, camino a la segunda vuelta, estos deban convertirse en votos para uno de los dos finalistas. Pero no fue el caso.
Esta vez, los electores votaron con las mismas preferencias, actitudes o motivaciones que en 2023 y esto llevó a que los dos ganadores —acaparando el 90% de los votos— absorbieran prácticamente toda la votación que habría ido a otros aspirantes. Los dos tienen poco espacio para crecer y parecería que la segunda vuelta será apretada.
Los resultados de la primera vuelta revelan que los caminos para ganar la presidencia para Daniel Noboa parecen haberse achicado.
Noboa pudo ganar la presidencia en 2023 gracias a un masivo voto en segunda vuelta que era muy heterogéneo internamente y que, por cualquier razón, prefería una alternativa diferente al correísmo. Ese voto no le pertenecía orgánicamente a Noboa; se fue con él, pero podría haberse ido con otro candidato si la alternativa al correísmo en segunda vuelta era otra.
En la primera vuelta de 2023, Luisa González alcanzó 34% y Daniel Noboa, 24%. El día después, especulando sobre cómo votarían los electores que eligieron a alguno de los otros seis candidatos, era sensato suponer que Noboa tendría una cómoda victoria sobre el correísmo. Así ocurrió.
Pero las cosas después de la primera vuelta de 2025 son distintas.
Si Noboa en esta primera vuelta ya absorbió los votos que le hubieran llegado en segunda vuelta, entonces la comparación más precisa de su desempeño electoral sería entre el domingo 9 de febrero de 2025 y la segunda vuelta de 2023. En esa comparación las cosas no pintan bien para Noboa.
Cómo leer la figura. El eje horizontal muestra la votación de Noboa en la segunda vuelta de 2023. El eje vertical muestra su votación en la primera vuelta de 2025. Mientras más hacia arriba o hacia la derecha, mejor es su votación en ambas elecciones. Cada círculo es uno de los 221 cantones del Ecuador. El tamaño de los círculos representa el número de electores: las ciudades más grandes son los círculos más grandes. La línea diagonal es un punto de referencia. Mientras más cerca está un cantón de la diagonal, más parecida es la votación de 2025 a la de 2023. Mientras más lejos está por debajo de la diagonal, peor es la votación de 2025 comparada con la de 2023.
En los territorios donde le fue mejor, Noboa tiene brechas importantes. En Ambato, uno de los cantones que más lo apoyó en ambas elecciones, recibió 75% de la votación en la segunda vuelta de 2023, y acaba de recibir 62% en la primera vuelta de 2025. En Loja, otro territorio de fuerte apoyo, en 2023 recibió 77%, y ahora 65%.
Las ciudades más grandes, Quito y Guayaquil, representan más del 30% de los votos del Ecuador. En Quito, en la segunda vuelta de 2023, Noboa recibió 62%, y en la primera de 2025, 50%. En Guayaquil recibió 54% en 2023, y acaba de recibir 47% en 2025.
¿Qué tiene que ocurrir para que Noboa gane la presidencia? ¿De dónde va a sacar Daniel Noboa los votos que le faltan para cerrar esas brechas de más de 10 puntos en algunos casos? Especialmente, si en varios territorios sólo hay alrededor de 10% de votos en disputa.
En principio, parecería que los números no le alcanzan.
Al hacer la misma comparación en la votación de Luisa González, la evidencia sugiere que ha mantenido el mismo nivel de apoyo electoral que recibió en la segunda vuelta de 2023. En Quito recibió 38% en 2023, y 37% en 2025. En Guayaquil, 46% en 2023, y 45% en 2025.
La diferencia con el patrón de Noboa es notable, y tiene sentido. Si Noboa ganó en 2023 principalmente con una votación que no le pertenecía y era frágil, es lógico que las brechas sean mayores donde el apoyo electoral en 2023 fue mayor porque las cifras altas de Noboa se alcanzaron precisamente donde más se sumaron los votos frágiles.
Por otro lado, parecería que el apoyo a la RC en febrero de 2025 se mantuvo estable comparado con la segunda vuelta de 2023, donde las preferencias de los electores debían decantarse por uno de los dos finalistas. Las únicas excepciones —que, por cierto, son cantones muy pequeños— son los de alto rendimiento electoral de Leonidas Iza: Sigchos, Pujilí, Salcedo y Saquisilí (todos en la provincia de Cotopaxi, cuna de Iza).
§
¿Qué tiene que ocurrir para que Noboa gane la presidencia en segunda vuelta? Para hacerlo, Noboa debe contar con casi todos los votos de Andrea González, casi todos los votos de los otros candidatos de los porcentajes mínimos, y buena parte —entre 30 y 40%— de los de Iza.
Un segundo camino sería que una porción sustancial de los votos de Iza en territorios específicos se conviertan en votos nulos, como ocurrió en 2021. Ese año, buena parte de los votos que se le desgranaron a Andrés Arauz y fueron a Yaku Pérez en primera vuelta, no le “regresaron” a Arauz sino que se convirtieron en nulos y le representaron un déficit al correísmo en segunda vuelta. Azuay es el mejor ejemplo de esta mecánica.
En 2021, los votos nulos alcanzaron un récord histórico con 16% y no sólo acortaron la distancia de Guillermo Lasso con respecto a Arauz, sino que empujaron a Lasso por encima de Arauz y le ayudaron a ganar.
La diferencia con el patrón de Noboa es notable, y tiene sentido. Si Noboa ganó en 2023 principalmente con una votación que no le pertenecía y era frágil, es lógico que las brechas sean mayores donde el apoyo electoral en 2023 fue mayor porque las cifras altas de Noboa se alcanzaron precisamente donde más se sumaron los votos frágiles.
Por otro lado, parecería que el apoyo a la RC en febrero de 2025 se mantuvo estable comparado con la segunda vuelta de 2023, donde las preferencias de los electores debían decantarse por uno de los dos finalistas. Las únicas excepciones —que, por cierto, son cantones muy pequeños— son los de alto rendimiento electoral de Leonidas Iza: Sigchos, Pujilí, Salcedo y Saquisilí (todos en la provincia de Cotopaxi, cuna de Iza).
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¿Qué tiene que ocurrir para que Noboa gane la presidencia en segunda vuelta? Para hacerlo, Noboa debe contar con casi todos los votos de Andrea González, casi todos los votos de los otros candidatos de los porcentajes mínimos, y buena parte —entre 30 y 40%— de los de Iza.
Un segundo camino sería que una porción sustancial de los votos de Iza en territorios específicos se conviertan en votos nulos, como ocurrió en 2021. Ese año, buena parte de los votos que se le desgranaron a Andrés Arauz y fueron a Yaku Pérez en primera vuelta, no le “regresaron” a Arauz sino que se convirtieron en nulos y le representaron un déficit al correísmo en segunda vuelta. Azuay es el mejor ejemplo de esta mecánica.
En 2021, los votos nulos alcanzaron un récord histórico con 16% y no sólo acortaron la distancia de Guillermo Lasso con respecto a Arauz, sino que empujaron a Lasso por encima de Arauz y le ayudaron a ganar.
Hay un tercer camino contraintuitivo: Noboa podría arrancarle votos a Luisa González. Existen electores, que por diferentes preferencias y motivaciones, podrían haber votado por Luisa González en primera vuelta, pero que son votos frágiles.
En esta primera vuelta de 2025, el correísmo superó el nivel alcanzado en las primeras vueltas de las últimas tres elecciones presidenciales. Eso significa que acumuló los votos de su base dura, y sumó muchos votos que, por cualquier razón, prefirieron al correísmo en estas elecciones, aunque no lo habían hecho antes.
Es imposible saber cuántos de esos votos se ratificarán como de la RC en la segunda vuelta, y cuántos se cambiarán a las filas de Noboa como efecto de las estrategias de campaña.
F-I: GK